Transitamos por la recuperación de la República

Entrevista realizada por el diario de Misiones, El territorio

El presidente del bloque radical y del interbloque Cambiemos de la Cámara de Diputados de la Nación, Mario Negri, estará recorriendo mañana la provincia de Misiones. Llega invitado por la fundación Plácido Nosiglia para ofrecer una conferencia sobre la actualidad política y económica del país.
Antes de armar sus valijas para viajar a Misiones, recibió a El Territorio en su despacho del segundo piso del Congreso de la Nación donde defendió a capa y espada la decisión de la Unión Cívica Radical de unirse a la Coalición Cívica y a Propuesta Republicana (PRO) para lograr la llegada a la Presidencia de la Nación de Mauricio Macri.
“Fue una decisión histórica por el bien de nuestra República Argentina. Sino hoy seríamos Venezuela”, dijo y descartó cualquier tipo de ruptura de Cambiemos para las futuras elecciones legislativas de octubre.
En la entrevista con este diario, el diputado nacional comparó al gobierno de Macri con el de Raúl Alfonsín. “Ambos tuvieron que soportar una dura transición. En el 83 logramos dejar atrás el terror para empezar a vivir en democracia. Ahora estamos saneando un Estado infectado de corrupción hasta el caracú para fortalecer sus instituciones y recuperar la convivencia entre los argentinos que es la base fundamental para solucionar todo lo demás”.

¿Por qué la agenda de prioridades de los políticos es distinta a la del resto de la gente?
Porque a veces sucede que lo urgente no nos deja ver lo importante. Los dirigentes políticos tenemos la obligación de trabajar en lo urgente sin perder de vista lo importante. Por ejemplo en materia laboral acá todos los años estamos peleando si empiezan o no las clases. Y la educación es un servicio esencial que no debería parar nunca. Porque allí se forman los ciudadanos que son el capital más grande de un país. Sin embargo todos los años nos detenemos en ese tipo de peleas paralizadoras. Y dejamos de mirar el futuro que ya nos pisa los talones con cambios vertiginosos en materia de trabajo donde la tecnología tendrá una presencia fundamental. Las nuevas generaciones deben ser formadas para poder trabajar en esa revolución tecnológica.

¿Por qué la política como gestión administrativa del poder genera tantas sospechas en la sociedad?
Porque lamentablemente hubo unos cuantos que utilizaron la política para beneficio propio. Pero no se puede poner a todos en la misma bolsa. Ustedes, en Misiones, tienen por ejemplo a la figura de Ricardo Barrios Arrechea, que es parte del capital que aún conserva la política. Un modelo a seguir para las nuevas generaciones de dirigentes. En una sociedad donde la gente asocia la política con el olor a estiércol, en Misiones tienen el gran ejemplo de ese ex gobernador radical, que después de haber ocupado altos cargos públicos, hoy retirado de esa función, vive como un vecino más. Camina sus calles y puede mirar a la gente a los ojos porque cumplió su deber como corresponde. Para el radicalismo es un orgullo su trayectoria.

Los pequeños yerbateros de Misiones están desilusionados con la respuesta del gobierno nacional al reclamo del sector ¿Hay desconocimiento o falta de interés sobre la problemática yerbatera?
Ninguna de las dos cosas. El gobierno nacional está abocado a resolver la crisis del sector yerbatero de Misiones. En lo personal, me consta la preocupación que hay en el equipo que conduce Ricardo Buryaile -ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca- por encontrar soluciones efectivas para los pequeños agricultores de Misiones que es un sector históricamente relegado. Sabemos que detrás de cada pequeño agricultor yerbatero hay una familia y una historia de trabajo que merecen el respeto de todas las dirigencias. Y le puedo asegurar que uno de los principales desvelos del gobierno nacional es asegurar el trabajo digno y el acceso a los derechos fundamentales de las clases más postergadas del país.

¿Qué opina de los radicales que creen que la unión de su partido con el PRO no fue buena decisión porque les restó identidad y les significó ser el blanco de críticas sobre la actual gestión de gobierno?
Tomamos una decisión histórica en un momento en el que Argentina estaba a punto de convertirse en una nueva Venezuela. Y si no quieren mirar tan lejos, sólo es necesario observar la provincia de Santa Cruz para entender el sentido de la clase política del gobierno anterior. Vivíamos una ficción y el radicalismo tuvo un acto de enorme responsabilidad frente a esa coyuntura. Eso no significa perder la identidad. Por el contrario, los que tomamos esa decisión trabajamos diariamente para que el Gobierno tenga más radicalismo en materia de valores, compromiso social y mirada abierta para sumar a todos.
La promesa de recuperación económica para el segundo semestre no se sintió y ya vamos casi por un año y medio de gobierno.
Hay una ansiedad colectiva por ver resueltos todos los problemas en el menor tiempo posible. Y es absolutamente lógico que la gente reclame soluciones a sus gobernantes. Pero también es necesario recordar nuestro punto de partida. Venimos del fondo del mundo. Es necesario saber que estamos viviendo una segunda transición similar a la de 1983 en la que pasamos del terror a la recuperación de la democracia. Ahora estamos transitando la etapa de recuperación de la República y de las instituciones. Se había atentado contra nuestro sistema de gobierno que fue infectado de corrupción hasta el caracú. Estamos en la difícil tarea de volver a nutrirlo para que pueda sanar, con una Justicia realmente independiente. Venimos de un país que se había quedado ciego, sin estadísticas. Autista, sin relaciones con el resto del mundo. Toda esa patología tan severa no se cura de un día para otro.

Desde su punto de vista, ¿cuál es la necesidad más urgente del país?
Hay muchas. Pero una es nuestro principal desvelo: que en un país tan rico en recursos donde sobran alimentos haya un 30 por ciento de argentinos sobreviviendo en la pobreza. Por eso, en materia de políticas sociales este Gobierno ha puesto más que ningún otro para ayudar a los más necesitados.
Sin embargo, eso no se siente en la calle, donde crecen las protestas sociales.
No se siente porque, como le dije anteriormente, estamos remontando una cuesta muy difícil. Algo así como subir en bicicleta el Himalaya. Pero la realidad es que se amplió enormemente la Asignación Universal por Hijo (AUH). Ya más de un millón de jubilados pudieron cobrar la reparación histórica que tanto tiempo les negaron. Logramos leyes para impulsar a los emprendedores y para proteger a las pequeñas y medianas empresas, que son las grandes generadoras de puestos de trabajo en el país. Logramos una ley de acceso a la información pública para que se sepa lo que pasa dentro del Estado. Se está haciendo mucho. Y no somos ciegos para saber que falta aún más por hacer. Pero a veces a este Gobierno se lo juzga como si estuviese terminando el mandato. Con el agregado de que el kirchnerismo siguió la lógica de muchos sectores del peronismo. Al irse, dejó una bomba a punto de estallar. Desactivar eso no es tarea sencilla.

¿Qué le puede aportar el Poder Legislativo que usted integra a la siempre tirante relación entre la Nación y las provincias por el reparto de los fondos públicos de coparticipación?
Creo que en el Congreso de la Nación estamos haciendo un trabajo realmente consensuado entre todos los sectores políticos por lograr las normalizaciones de todas las relaciones institucionales. Y una central es esa que usted menciona, entre la administración nacional, los estados provinciales y municipales. Acuérdese que venimos de un gobierno anterior donde los fondos solo iban a parar a las provincias del palo y a los empresarios amigos. Era realmente lamentable el desfile de los gobernadores por Buenos Aires. Si aplaudían con suerte les daban algo y sino les tiraban una anchoa. Ahora estamos normalizando esa relación.

¿Qué va a pesar más en la balanza de las futuras elecciones legislativas de octubre: la herencia recibida o los resultados de este año y medio de gestión?

Los argentinos saben que los milagros no existen y que un país que vivió en una burbuja de ficción en los últimos años no puede recuperarse en cuestión de algunos meses en un ciento por ciento. Creo que la gran mayoría de los argentinos quieren que a este Gobierno le vaya bien porque estamos todos arriba de un mismo barco. Desde el Gobierno sabemos de la angustia y de la preocupación de muchos sectores. Pero tengan la certeza de que estamos entregando lo mejor de cada uno por llegar a buen puerto.

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