“La obsesión del Gobierno es colonizar la Justicia, no democratizarla”

7 de noviembre de 2014

Nota publicada en “Semanario Parlamentario” – Por Agustín Alvarez Parisi

A punto de cumplir un año al frente del bloque del partido centenario en la Cámara baja, el cordobés Mario Negri es muy crítico del oficialismo a la hora de hacer un balance del trabajo parlamentario. Cuestiona la insistencia en hacer solo sesiones especiales, con el objeto, dice, de “maniatar a la oposición”.

En diálogo con Semanario Parlamentario, cuestiona que el kirchnerismo haya hecho una agenda de acuerdo con “las necesidades del poder absolutamente ciega y sorda”.

– El oficialismo quiere sacar este año la reforma del Código Procesal Penal y sobre el cual se están realizando audiencias públicas en el Congreso. ¿Cuál es su posición en torno a este tema?

– No cabe ninguna duda de que el sistema acusatorio es un avance sobre el cual hay un viejo reclamo y muchos proyectos en ese sentido, por lo que significa la aceleración de las causas penales, por lo que significa la economía procesal y por lo que significa la ventaja de separar la investigación del control. Ahora la reforma del Código de Procedimiento Penal, por la envergadura del mismo no puede dejar de ser mirada fuera del contexto integralmente. Nosotros creemos que para hablar de la reforma del Código de Procedimiento Penal, hay que hablar simultáneamente de la reforma de la Ley de Ministerio Público. En ese sentido, el radicalismo está trabajando en un proyecto alternativo.

– ¿Por qué cree que el Gobierno quiere acelerar su tratamiento?

– En la forma que ha sido enviado este Código de Procedimiento Penal, con tres o cuatro puntos absolutamente conflictivos que tienen que ver con el fondo de la cuestión, y que han sido muy cuestionados, como es el tema de la expulsión de los extranjeros sin juicio previo, o como puede ser el estado de conmoción social, más propio de las dictaduras que de las democracias, y con un ministerio público encabezado por (Alejandra) Gils Carbó, me parece que está a las claras que más que tener una intención del Gobierno en avanzar en modernizar un Código de Procedimiento del régimen federal penal. Me parece que abre las puertas a una enorme desconfianza y obviamente a la posibilidad de hacerlo a medida de la necesidad de mantener impunidad.

– ¿Cuál será la postura del radicalismo?

– El radicalismo lo está analizando en profundidad en el Senado y lo mismo haremos en Diputados, a ver si el Gobierno tiene una vocación cierta -no como la que mostró con el Código Civil- de buscar consensos en códigos de esta magnitud, como significa la del Ministerio Público en el Código de Procedimiento Penal. De lo contrario, hay una clara sospecha de que esto se inscribe en aquel famoso título “democratización de la Justicia”, que terminó siendo a la postre un proyecto permanente de colonización de la Justicia, que es el que el Gobierno ha llevado adelante. Por lo tanto, esperemos que haya modificaciones, que se pueda garantizar la independencia del Ministerio Público, no se puede imaginar un sistema acusatorio con un manejo en el Ministerio Público como el que se hizo recientemente con el fiscal (José María) Campagnoli.

– Otro Código reformado fue el Civil y Comercial, pero en Diputados la oposición no dio el debate en el recinto. ¿Cómo se explica esto?

– Trabajamos más de un año y medio en una Comisión Bicameral recorriendo el país y recogiendo opiniones y los requerimientos de la sociedad argentina para actualizar el Código Civil y Comercial después de 150 años. Pero el primer desaire que tuvimos fue en aquella sanción del Senado, donde quedó en soledad el oficialismo cuando repentinamente eliminaron del anteproyecto de los juristas la responsabilidad del Estado, e hicieron cambios en algunos artículos fundamentales en el medio del recinto. Nosotros esperamos que a lo mejor en Diputados se pudiera revertir al ver la imagen de soledad con que el Gobierno había terminado sacando este proyecto, cuando repentinamente, en forma abrupta, y en 48 horas, violando el reglamento de la Cámara de Diputados con una inconsistencia constitucional brutal en términos del procedimiento parlamentario, nos encontramos con que llamaban a una sesión especial para darle la sanción definitiva al proyecto que había venido del Senado.

Es el resultado de un capricho y un atropello a los que nos tiene acostumbrado el Gobierno cuando ha tenido mayoría… Lo cierto es que se terminó de ponerle una mancha negra a la reforma del Código Civil que rige la vida privada de los argentinos.

– Pero en definitiva la oposición no dio el debate…

– No hubiésemos querido no estar, pero no había otra forma de protestar. Por primera vez, al menos en lo que yo tengo memoria, y al no quedar una puerta abierta para la búsqueda del consenso y volver a la normalidad de la ley de nuestra Cámara, que es el reglamento para el tratamiento de las leyes, tuvimos que hacer con el arco opositor una denuncia penal. Lo lamentamos enormemente, pero no había ningún otro tipo de opción; solamente una y era que el Gobierno esperara solamente 72 horas, o tres o cuatro días y lo tratábamos en sesión ordinaria.

– ¿Cuál fue la razón entonces de la actitud del oficialismo?

– Hubo un llamado telefónico de la presidenta desde Nueva York, que estaba en Naciones Unidas, dando la orden y violando todo el reglamento y la publicación de dictámenes que no habían existido en Diputados… Todo esto quedará para el interrogante. Pero sí queda claro que no cambiaron la metodología con que han gobernado el Congreso en estos últimos tiempos.

– Se acaba de aprobar la nueva Ley de Hidrocarburos ¿La misma va a solucionar el problema energético?

– No, esta ley no viene a solucionar los problemas del déficit energético. Es una oportunidad perdida, porque esta ley viene a consolidar las concesiones otorgadas por el Gobierno y que van a ser prorrogadas por 45 años. Esto es el resultado de la improvisación y una modificación a la ley larga que tiene como norte las urgencias que ha tenido el Gobierno en los últimos tiempos, que consiste en buscar un dólar donde sea.

Esta Ley de Hidrocarburos no contempla integralmente una regulación en la materia, tampoco regula el impacto ambiental, ni ha tenido en cuenta el impacto en cinco acuíferos muy importante que tienen la Argentina. Esta es una reforma que en definitiva viene a ser un parche. Nosotros ya lo habíamos advertido, cuando lo de Repsol, que estábamos dispuestos a buscar una política de Estado que mire hacia el futuro, que contemplara inversiones; que al igual que Brasil o Noruega el Parlamento se pusiera los pantalones largos y hubiese hecho un fondo anticíclico o de previsión de las futuras rentas, a los efectos de ser destinadas para la educación, a las ciencias, a la investigación como en Brasil. Nada de esto estuvo presente, lo que hubo fueron aplausos parta el ministro (Julio) De Vido, que tiene para sí el récord de haber dejado a la Argentina en desabastecimiento después de 20 años, o haber cumplido 130 meses continuos con déficit de gas y petróleo.

– Usted dice que con el Presupuesto 2015 que acaba de aprobar el Congreso nos espera un futuro muy malo… ¿Por qué?

– Lo sostengo porque este Presupuesto es una ficción, como se ha repetido en los últimos años. Algunos datos para tener en cuenta: el Gobierno dice que terminamos este año con una inflación del 24 por ciento, y estamos en el 40; y preanunció en el Presupuesto para el año que viene una inflación del 15. Para poder bajar del 40 al 15 en un año, estamos en presencia de dos cosas; o hay un terrible ajuste que van hacer caer sobre las espaldas de alguien, o sino hay una ficción. Este Presupuesto prevé un superávit cuando todo está indicando que vamos a una caída del PBI; un Presupuesto donde ya cuenta haberse llevado el Gobierno el Impuesto al Cheque prorrogado por dos años y la Ley de Emergencia Económica que lo acompañó en los tres mandatos de la era K. Es decir, discrecionalidad para la distribución de los fondos.

Un Presupuesto que no prevé ninguna política frente al impuesto que se come el salario y que tampoco prevé aumento para los jubilados; lo que sí prevé es un altísimo endeudamiento por parte del Gobierno en subsidios, que equivale en 2014 al mismo monto que se reparte por coparticipación en las provincias: 300 mil millones de pesos. Ese es el panorama; entonces nosotros no podemos tomar como una hoja de ruta cierta un Presupuesto que además de ser una ficción, no tiene en cuenta los recursos que ingresan y después los distribuye discrecionalmente, sino que para adelante también tienen un proceso electoral. Es de imaginar que con un proceso de emisión monetaria como el que están llevando adelante en 2014, y con una inflación como la que tenemos y sin una perspectiva de financiamiento para un país que necesita 15 mil millones de dólares para financiarse hasta fines del año que viene, no es un escenario que se puede tomar como cierto el que han dibujado el Presupuesto.

– Ha renunciado a la Corte Suprema el juez Raúl Zaffaroni y el radicalismo ha anticipado su oposición a que el Gobierno designe a su reemplazante. ¿Por qué?

– El radicalismo ha sido absolutamente claro: falta un año y medio y después de un desesperado proceso de colonización de la justicia que ha mostrado este Gobierno, la Corte puede funcionar igual y está absolutamente demostrado. No hay que “hacerse los rulos” pensando que el radicalismo va a tender a facilitarle a este Gobierno que resuelva una cuestión que está vinculada con una decisión de poder de ellos y nada más, hay que esperar al próximo Gobierno para buscar los consensos.

– Capitanich sospecha que hay un acuerdo entre la oposición y algunos jueces de la Corte para impedir las designaciones…

– ¿De Capitanich qué otra cosa se puede esperar? Comprendo, cada día necesita un esfuerzo mayor para mentir, para acusar, para imputar y hacer un esfuerzo mayor para no responder a ninguno de los interrogantes cuando viene al Congreso. Así nos ha pasado con cada una de sus visitas.

– El Gobierno impulsa un proyecto de ley para modificar el marco normativo de las telecomunicaciones e Internet, lo que se ha dado en llamar Ley Argentina Digital. ¿Cuál es su opinión sobre este proyecto?

– Está claro que hay que reemplazar la Ley de Telecomunicaciones 19.798, de la dictadura y que hay que legislar para que lo que hace a infraestructura de comunicaciones genere competencia y mejor servicio, pero alertamos: el kirchnerismo siempre aprovecha estas oportunidades con el propósito de que el resultado lo vincule al poder.

Estamos estudiando la iniciativa del PEN con sumo cuidado pues sobre el contenido del mismo el Gobierno dio marchas y contramarchas.

Basta recordar que el proyecto de Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual contemplaba la participación de las telefónicas, siendo estas empresas posteriormente excluidas de la sanción de la ley, para ahora terminar siendo incluidas.

– Ha trascendido que el Gobierno presentaría un proyecto de ley para poder pagarles a los fondos buitre y que se trataría en sesiones extraordinarias. ¿Qué sabe del tema?

– Bueno, primero queremos ver este proyecto; hemos visto los títulos del ministro -del kirchnerismo en general-, hace asambleas universitarias como si estuviera en la década del 60 y después resuelve por cualquier lado sus situaciones. Pero hay que tenerlo a Kicillof para ver cómo va a justificar algo que negó durante todo el tiempo, que era que se estaba esperando el vencimiento de la cláusula RUFO para entrar supuestamente en una negociación. Lo que pasa es que este Gobierno llena de vergüenza, que paga cualquier precio en detrimento de la gente con tal de mantener un relato.

– ¿Cuál es el balance del 2014 de la tarea realizada del Congreso de la Nación?

– El oficialismo ha confundido iniciativa política con torpeza y atropello. Lamento mucho el nivel de degradación para el funcionamiento del Congreso de la Nación, fundamentalmente de la Cámara de Diputados, ha ido a toda máquina, teniendo un número suficiente para el quórum con sus aliados y ha legitimado un método de excepción en habitualidad, que le ha sacado al Parlamento prácticamente el rostro y la voz de una agenda de temas cotidianos. El 80 por ciento de las sesiones han sido especiales, 10 de ellas fueron especiales y dos ordinarias. Maniataron a la oposición al extremo para tratar exclusivamente los temas que ellos han querido. Tuvimos un año convulsionado, con mucha violencia reglamentaria, con mucha negativa a colocar en la agenda temas centrales como el impuesto a las Ganancias, temas de inseguridad, de los jubilados, el tema de los despidos. En definitiva, hicieron una agenda de acuerdo con las necesidades del poder absolutamente ciega y sorda.

El problema no está en ganar adentro del Parlamento cuando se vota, el problema está en hacer del Parlamento, como se hizo en algún tiempo, un brazo extendido del Ejecutivo, y no como escribanía, como lo han hecho de manera torpe y violatoria de los reglamentos. No creo que haya antecedentes; en la época del menemismo existía un margen mayor de pudor por lo menos para garantizar el debate y respetar el reglamento en la Cámara. Lamentablemente acá la excepción la convirtieron en habitualidad, violando absolutamente el funcionamiento normal de la Cámara. No fue menos importante la frutilla que le ha puesto el hecho de que presida la Cámara alta un vicepresidente de la Nación con la cantidad de procesamientos que tienen en su haber.

– Se especula que si el próximo Gobierno es de un signo distinto que el actual muchas leyes serán derogadas. ¿Esto será así?

– Creo que hay leyes y artículos que hay que ver, por ejemplo hay que restituir la responsabilidad del Estado en el Código Civil. Habrá que rever esta Ley de Hidrocarburos, porque algunos se consuelan diciendo que es mejor que la que teníamos, todavía no se sabe si va ser así, solamente hay prórroga de concesiones para los amigos, y sino pregunten por la 70 mil kilómetros cuadrados de concesión en Santa Cruz que tienen para su explotación, entre ellos Lázaro Báez. Sí creemos que hay que hacer una revisión minuciosa de los temas trascendentes que afectan la constitucionalidad, esencialmente la independencia de los poderes, y de temas centrales de la Argentina que fueron hechos por puro capricho. Eso no quiere decir hacer tabla rasa. Obviamente hay que actuar con mucha firmeza y con mucha racionalidad.

– Como presidente del bloque de diputados radicales, ¿cuál es su relación con el oficialismo?

– Respetuosa, somos muy severos y fuertes, pero discutiendo ideas. Obviamente que me hubiese gustado que fuese mejor, pero no alcanza con lo que uno desee, pero lamento la prepotencia en el manejo parlamentario, el exceso que ya señalé sobre las sesiones especiales… Algo que creo innecesario, por otro lado, porque tenían número, y produjo momentos de mucha tensión. Me dolió enormemente lo que se hizo con la Comisión de Educación, no conozco antecedentes de que se vete a una persona por su apellido, como pasó con el diputado Julio Cobos, fue un momento de mucha tensión que lastimó la relación con el oficialismo y eso es un muy mal precedente hacia adelante y más en democracia. Esto, al igual que lo que pasó en el tratamiento del Código Civil, no fue una buena noticia para el Congreso, pero nos pusieron en esa situación en la forma antirreglamentaria en que abordaron su tratamiento. No obstante esto, si el recinto se mide por las voces, los debates y por hacer aportes, considero que hemos procurado estar a la altura de las circunstancias.

– ¿Y cómo es la relación con otros sectores de la oposición?

– Le diría que me satisface haber mantenido un diálogo necesario y oportuno en los momentos que se requirió con el resto de la oposición; desde la izquierda, hasta los sectores más liberales, cuando tuvimos que juntarnos para dar una señal fuerte, la dimos en muchas sesiones.

– ¿Cómo imagina el Congreso del 2015?

– Aunque uno imagina con cierto pesimismo que en un año electoral va a haber más deseos de parte del oficialismo de apagar que de prender las luces del Congreso, esperemos que yo me equivoque, y el Parlamento sea un escenario de debates de la Argentina real y cotidiana, y no solamente de las necesidades del poder.

La obsesion del gobierno es colonizar la justicia

 

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